Para mantener la calidad y seguridad del producto, se recomienda refrigerar el caldo al recibirlo y consumirlo dentro de la primera semana. Si deseas prolongar su vida útil, puedes congelarlo hasta por 6 meses. Cuando lo necesites, descongélalo en el refrigerador o a temperatura ambiente; no se deteriora al descongelar y volver a congelar, lo que te permite tomar solo la cantidad que vayas a consumir, manteniendo siempre su sabor y propiedades nutritivas.
