El caldo se cocina a fuego lento durante 24 horas, un proceso que permite extraer de manera óptima los nutrientes de los huesos, como colágeno, glucosamina, condroitina y minerales esenciales como calcio, magnesio y fósforo. Esta cocción prolongada también desarrolla un sabor profundo y natural, asegurando que cada sorbo sea nutritivo y reconfortante. El resultado es un caldo concentrado, listo para tomar o usar como base de tus recetas favoritas.
